¿Qué debo hacer para ser salvo?

Escrito por el Miércoles, 10 Febrero, 2016 | 0 comments


¿Qué debo hacer para ser salvo?

Que pregunta más importante y que responsabilidad más grande la de los creyentes de saber como dar esta respuesta adecuadamente a aquella persona que nos la pregunte.

Es necesario aclarar varios temas antes de responder a esta pregunta. Lo primero ¿Qué fue lo que hicimos? para necesitar salvación en primer lugar, ¿Porqué la necesitamos? y ¿De qué nos estamos salvando?. Sin estos temas claros, la respuesta a la pregunta principal dejará más dudas que respuestas, por lo que es necesario sentar las bases del tema para proseguir.

¿Salvos de qué?

Si pudiéramos resumirlo en pocas palabras, podríamos decir que existe una incompatibilidad muy marcada entre la naturaleza de Dios y la nuestra que crea una enemistad y separación obvia entre Dios y nosotros. La naturaleza de Dios es Santa y la nuestra es pecadora y somos conscientes de ello o sea sabemos lo que hacemos cuando hacemos mal. Estas dos naturalezas no son compatibles y crean un dilema en el que aunque Dios nos ama, en su Santidad y justicia no pasa por alto nuestras malas obras y nos juzga de acuerdo a ellas, lo cual nos pone en un grave problema existencial y la mala noticia es que no hay forma humana por medio de la cual podemos escapar de esta situación, esa es la razón del porqué necesitamos de un plan de salvación.

Ahora bien, elaborando más el tema a través de las Sagradas Escrituras sabemos que Dios ha dispuesto un castigo y un juicio para el pecador o sea a todo aquel que sabiendo hacer lo bueno ha hecho lo malo y Dios en su justicia ha dispuesto que la paga de ese pecado sea la muerte, que en este caso puede entenderse como castigo eterno y no meramente muerte física.

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 6:23 RVR)

"y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado."
(Santiago 4:17 RVR)

Para que una persona pueda entender el plan de salvación, primero tiene que entender de qué se esta salvando en primer lugar, de otro modo todo el tema no tiene sentido, por lo que debemos comenzar con las bases del dilema e identificando las partes involucradas en él, que en este caso somos los seres humanos y Dios y tratar de entender la naturaleza de ambos.

Algo que debemos tener claro es que los seres humanos somos pecadores, inclinados a hacer lo malo, aun cuando tenemos la opción de no hacerlo, fuimos creados con libre albedrío o sea con la capacidad de escoger lo que hacemos y pero tendemos a escoger lo malo.

"Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas."
(Juan 3:19 RVR)

"Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;"
(Deuteronomio 30:15 RVR)

La persona que no cree en la existencia de un Dios, de un cielo o de un infierno ni entiende ni acepta el hecho de que el ser humano por naturaleza es pecador, tendrá problemas entendiendo el tema de la salvación porque obviamente no creerá necesitarla pues a su criterio tales cosas no existen y si existieran no es tan mala persona como para merecer ningún castigo o necesitar salvarse de nada para empezar.

"Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte."
(Proverbios 14:12 RVR)

El problema yace en el hecho de que no hay un solo ser humano libre de esta inclinación al mal, por lo que esta tendencia que habita en nuestro ser ha creado una enemistad y separación entre nuestro creador y nosotros.

"TODOS SE DESVIARON, a una se hicieron inútiles; NO HAY quien haga lo bueno, no hay NI SIQUIERA UNO."
(Romanos 3:12 RVR)

¿Porqué existe esta separación y enemistad?

A través de las Sagradas Escrituras sobre todo en el libro del Génesis, vemos como Dios en su voluntad decidió revelarse así mismo al ser humano, no como una figura abstracta e inalcanzable más como un Dios omnipotente, omnisciente y omnipresente el cual fijó leyes, tiempos y límites específicos para su creación. Estas leyes y límites nos incluyen obviamente, Él nos dio poder de decisión o lo que llamamos libre albedrio, más este no se nos dio sin consecuencias y sin límite alguno.

"Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;"
(Deuteronomio 30:15 RVR)

Dios se nos reveló con propósitos específicos, con carácter definido y con atributos muy marcados y esto lo hizo a través de muchas formas ante muchas personas que él escogió en el pasado entre ellas profetas, sacerdotes, jueces y más adelante en la persona de Jesucristo y luego en los apóstoles con el propósito de hacerle manifiesto al mundo no solo su existencia sino que también su plan universal y juicio final.

"misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu"
(Efesios 3:5 RVR)

Entre los muchos atributos que Dios nos ha revelado de si mismo está el atributo de su Santidad y este atributo importantísimo de su naturaleza hace que el pecador no pueda estar en comunión con él, sino más bien en enemistad, puesto que el nivel de pureza y excelencia de este atributo no permite que ningún rastro de maldad o transgresión entre en contacto con su naturaleza.

"Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos."
(Isaías 63:10 RVR)

Dios también se nos ha revelado como el juez de toda la creación, un juez justo el cual llamará a cuentas a toda su creación, el cual no tolera ni consiente el pecado ni al pecador y al cual le juzgará y le pedirá cuentas por sus acciones en su momento.

Por lo que si nos sentamos a sacar cuentas sobre nuestro estado pecaminoso, las decisiones que hemos tomado en nuestra vida, la forma en que vivimos a diario y las medimos al lado de la naturaleza Santa y justa de Dios, nos damos cuenta que estamos en serios problemas y que el resultado no son buenas noticias para nosotros.

“El Señor es lento para ira y grande en poder, y NO tendrá por inocente al culpable.”
(Nahum 1:3 RVR)

¿Qué hacemos entonces?

La buena noticia es que Dios también se nos ha revelado como un Dios de amor y es a través de este atributo que somos alcanzados por su misericordia, bendiciones y favor. Es a través de este atributo de amor que Él mismo ideó un plan GRATUITO a través del cual no solo somos rescatados de esa condenación eterna, sino que también somos reconciliados con él, acabando con la incompatibilidad y separación que había entre nosotros y Él.

“El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”
(1 Juan 4:8 RVR)

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
(Juan 3:16 RVR)

¿Cuál es el plan?

Las Sagradas Escrituras nos hablan de que en la ley divina que Dios mismo estableció y en su justicia, el pecado no puede quedar impune, por lo que alguien tiene que pagar por ese pecado. La escrituras también hacen mención de la incapacidad del ser humano de escapar de esta deuda y evitar el castigo eterno y de la necesidad que tiene de un salvador que le saque de este conflicto existencial que tiene con su creador.

“Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;”
(Romanos 2:12 RVR)

“ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.”
(Romanos 3:20 RVR)

Por lo tanto, no habiendo forma de que el ser humano pudiera salvarse a sí mismo, Dios mismo ideó un plan en el cual Él tomó forma humana en la persona de Jesucristo y se introdujo en este mundo naciendo como todo ser humano del vientre de una mujer, con el fin de cumplir lo que él ser humano común no pudo, viviendo una vida correcta y sin pecado, finalmente entregando su vida, fue crucificado en una cruz en la cual pagó en su persona por los pecados de todo el mundo.

"Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,"
(Efesios 2:1 RVR)

"aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),"
(Efesios 2:5 RVR)

¿Cómo me beneficio yo de esto?

Habiendo puesto las bases anteriores sobre la necesidad de reconocer primero que todo quién es Dios (El Creador), quiénes somos nosotros (su creación), nuestra naturaleza (Pecadora) y la de Dios (Santa) y el problema existencial que tenemos a raíz de ambas (Condenación eterna), y el medio por el cual Dios ideó resolver ese dilema (Jesucristo) podemos proseguir con la pregunta inicial:

¿Qué debo hacer para ser salvo?

Quizás no haya respuesta más clara a esta pregunta que la que el apóstol Pablo ofrece en Romanos 10: 8-13:

“¿Qué afirma entonces? «La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazónÉsta es la palabra de fe que predicamos:

Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.

Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.

Así dice la Escritura:

«Todo el que confíe en él no será jamás defraudado.» No hay diferencia entre judíos y gentiles, pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan, porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».”

— Nueva Versión Internacional (NVI)

Este es un pasaje corto y conciso que condensa o resume la salvación del ser humano en pocas palabras, el apóstol Pablo dice que nuestra salvación no se trata de lo que HACEMOS, sino más bien, nuestra salvación es por fe o sea se trata de en QUIÉN CREEMOS. Y que noticia más buena es esta, el pasaje comienza diciendo que “La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón”. No es algo que se le dio sólo a los más fuertes o más aptos o más inteligentes entre nosotros para poder alcanzar salvación. Según este pasaje, todos, desde el más humilde hasta el más entendido, tenemos una boca y un corazón con los cuales podemos responder al mensaje de salvación. Esta salvación NO depende de cuanto sabemos o donde nacimos o cuánto dinero tenemos. NO es algo que alcanzamos por méritos propios, ni por buena conducta, ni por buenas obras, ni por donaciones u obras de caridad, ni por NADA que se nos ocurra.

El error mas grande del ser humano es la tendencia a creer que no somos “tan malos” sino que incluso somos lo “suficientemente buenos” como para no necesitar exclusivamente de Dios para salvarnos y que quizás podamos alcanzar la salvación o el cielo por nuestra propia cuenta sin necesidad de tener fe en la obra redentora de Jesucristo, basándonos en nuestra supuesta ordenada y tranquila forma de vivir y nuestras buenas obras.

Este gran y peligroso error, no es más que la manifestación de nuestra soberbia y arrogancia y por supuesto falta de fe, y hay muy malas noticias para los que piensan así, pues la biblia dice que:

"TODOS SE DESVIARON, a una se hicieron inútiles; NO HAY quien haga lo bueno, no hay NI SIQUIERA UNO."
(Romanos 3:12 RVR)

"Por cuanto TODOS PECARON y están DESTITUIDOS de la gloria de Dios."
(Romanos 3:23 RVR)

"Si bien TODOS nosotros SOMOS COMO SUCIEDAD, y TODAS NUESTRAS OBRAS DE JUSTICIA COMO TRAPO DE INMUNDICIA; y caímos todos nosotros como la hoja, y NUESTRAS MALDADES nos llevaron como viento."
Isaías 64:6 (RVR)

¿Qué quieren decir estos pasajes?

Quieren decir que el que está confiando en su propia bondad, buenas obras, supuesta santidad, conocimiento bíblico, las veces que va a la iglesia, las donaciones que hace a su iglesia, su superioridad intelectual o filosófica, el no tener vicios, etc. etc. está engañándose así mismo y está igual de condenado que el que niega explícitamente a Dios o el que le rechaza abiertamente, puesto que lo que en apariencia para nosotros es una buena obra digna de admiración y merecedora de salvación, si la comparamos con la santidad de Dios, esa obra no es más que un trapo de inmundicia según la biblia.

Concluimos pues con que no hay gente mas mala que otra en términos de salvación, TODOS somos malos y nuestra obras son malas, al ladrón no se le llama ladrón por la cantidad de cosas que roba, sino por el simple hecho de que lo hace, sea poco o mucho no hace la diferencia, ladrón es ladrón, pues de la misma forma todos somos pecadores y por lo tanto merecedores del castigo eterno, por lo que no hay forma HUMANA de salvarse, entendamos esto.

“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.”
(Romanos 3:28 RVR)

Hay que dejar algo claro y que El que salva es Dios, EXCLUSIVAMENTE, sin ayuda y sin obras de por medio de nuestro lado. La salvación es un DON de Dios, es un REGALO, para el que está dispuesto a aceptarlo DECLARANDO que Jesús es el Señor y CREYENDO en su corazón que Dios le levantó de entre los muertos como lo afirma el pasaje bíblico con el que empezamos este artículo.

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."
Efesios 2:8-9 (RVR)

¿Entonces de que sirve ser bueno o hacer cosas buenas? Si aunque las haga no significan nada, ni que voy a ir al cielo, quizás te preguntes.

Pues bien, todo tiene su función, y todo lo anterior no quiere decir que las buenas obras no sirven de nada, ni que se deban dejar de hacer, sin embargo es verdad, no le añaden ni una pizca de salvación a tu alma, por lo que si sirven para otras cosas, menos para salvarse. Solo hay un camino para tu salvación y lo volveré a repetir: “Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo”.

Hay quienes quizás han leído y hacen referencia a los siguientes pasajes bíblicos escritos por el Apóstol Santiago, haciéndolos ver como una contradicción a los pasajes anteriores y como una muestra de que la gente se puede salvar haciendo buenas obras y no por fe en Jesucristo y su obra en la cruz:

“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”
(Santiago 2:14 RVR)

“Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.”
(Santiago 2:18 RVR)

Sin embargo estos pasajes no son una contradicción a la doctrina de la salvación por medio de la fe en Jesucristo exclusivamente que enseña el apóstol Pablo, sino más bien son un complemento. Aquí, Santiago no cuestiona que la fe salve, lo que Santiago cuestiona es la “supuesta fe” vacía y sin obras la cual no muestra rastros de que Dios esté trabajando en la vida de esa persona, por lo que Santiago ilustra que las buenas obras del creyente son el resultado OBVIO de la fe, más no indica que sean el MEDIO por el cual se alcanza la salvación.

En pocas palabras decir que se tiene fe solo por decirlo no aprovecha en nada y no salva a nadie, pero profesar una fe genuina y de corazón, hace que queramos compartir el mensaje de salvación, hace que queramos hacer mejor las cosas en nuestra vida, nos hace querer hacer buenas obras no para efectos de salvación, ni por buscar ganancia, sino en agradecimiento a lo que Dios ya ha hecho por nosotros y la misericordia y gracia de Dios se manifiesta por si sola en nuestro diario vivir, siendo estas obras un resultado AUTOMATICO de lo que está ocurriendo en nuestras vidas.

Por lo que concluimos que los pasajes de Santiago aclaran que es improbable que alguien que se haya acercado a Dios genuinamente y le haya creído, su vida no este en proceso de cambio y que este cambio no sea visible.

Ahora bien, las buenas obras no son en vano, puesto que sí tienen su propósito y su recompensa, ya que Dios juzgará todas las cosas en su momento tanto las buenas como las malas y dará su recompensa según la obra de cada quién.

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” ( Apocalipsis 22:12 – RVR)

¿Cuál será esta recompensa? No lo sabemos, la biblia no especifica la forma exacta en la que Dios nos premiará cuando estemos con él pero si existe esta promesa que nos hizo Jesús:

“Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.”
(Mateo 19:29 RVR)

¿Quiere decir este pasaje que tengo que dejar a mi familia para agradar a Dios?
¡No! Lo que el pasaje ilustra es que nuestra familia al igual que nuestras posesiones ejemplifican lo que a nosotros los seres humanos nos parece importante y aunque estas cosas si son de gran importancia, no pueden ser LO más importante, por lo que este pasaje enseña que todo aquel que ponga primero a Dios antes que lo demás y esté dispuesto a hacer sacrificios en esta vida por agradar a Dios y por extender su obra, Él le recompensará en gran manera. Así que si vale la pena hacer lo bueno.

"No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan."
(Mateo 6:19-20 RVA)

Con todo esto hemos dejado claro que la forma exaltada con la que nos vemos a nosotros mismos y la forma en que valoramos nuestras obras es equivocada, y que nuestra salvación es por fe únicamente y depende de EN QUIÉN CREEMOS o sea en Jesucristo y no en lo que HACEMOS.

Pero ¿Qué significa creer?

Significa poner nuestra confianza y seguridad en algo, y según el pasaje bíblico que venimos repitiendo a lo largo de este mensaje, significa que debemos estar seguros y confiar en que "Jesús es el Señor", y que "Dios le levantó de los muertos". En otras palabras, debemos creer que Jesús es el Señor de todo y de todos, sobre todo de nuestras vidas, arrepintiendonos de nuestra vana forma de vivir reconociendo que él no solo murió en una cruz por los pecados que debimos de haber pagado nosotros, sino que RESUCITÓ y ESTÁ VIVO. Ya que esta es la confirmación de que él es el verdadero hijo de Dios y el único capaz de pagar el precio por nuestros pecados y es a través de su sacrificio que somos salvos.

"que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos"
(Romanos 1:4 RVR)

Es por ese gran sacrificio, que ya no tenemos que pagar nosotros, ese es el plan de salvación de Dios y su regalo hacia nosotros: su hijo, el cual es nuestra salvación, a quién dio en rescate por nosotros que estábamos condenados de antemano y así nos abrió el camino hacia una eternidad con él, a pesar de nosotros no merecer este regalo tan grande. Si podemos creer y confiar en esto, somos SALVOS.

¿Es creer lo mismo que saber algo?

Creer es algo más que el simple conocimiento de una verdad. Santiago 2:19 nos dice que "También los demonios creen, y tiemblan", lo que nos quiere decir es que hasta los mismos demonios saben que Dios existe y conocen de la obra de Jesús, sin embargo el solo hecho de saber esto a ellos no les sirve de nada. De igual manera a nosotros no nos sirve de nada saber esta información, sino la creemos de corazón.

También el pasaje de Romanos 10: 8 -13 que hemos venido discutiendo nos habla de que la CONFESIÓN con nuestras bocas del señorío de Jesús es necesaria.

Ahora bien, con esto debemos de entender que NO se trata de una formula, o una oración “mágica“ que repetimos, ni es algo que decimos una vez y ya, como si fuera un juramento a un cargo civil. Lo que quiere decir es que tanto el creer con nuestro corazón como el confesar con nuestra boca a Jesús como señor de nuestras vidas, es algo que se debe dar tanto en el momento que llegamos al conocimiento de su obra redentora como a lo largo de nuestras vidas como cristianos y que debemos de estar listos y dispuestos para defender nuestra fe y confesarle como Señor cuantas veces el caso y la circumstancia lo ameriten.

"A cualquiera, pues, que ME CONFIESE delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos."
(Mateo 10:32 RVR)


Para concluir y recapitular lo que leímos anteriormente, podemos contestar claramente a la pregunta inicial de ¿Qué debemos hacer para ser salvos? de esta forma:

Para ser salvos primero debemos tener claro que Dios es Santo y Justo y que nosotros somos pecadores y nuestras obras son malas, que nuestras almas están de antemano condenadas a una eternidad de sufrimiento por esta condición pecadora que nos pone en enemistad con la naturaleza de un Dios Santo y que no hay nada humanamente hablando que pueda sacarnos de ese problema.

Lo segundo, es saber que Dios mismo ha ideado el ÚNICO camino para escapar de ese castigo eterno por medio del cual, no tenemos que ser condenados y al mismo tiempo nos ha reconciliado con él, quitando toda distancia y enemistad entre él y nosotros. Este único medio de salvación no requiere ninguna obra de nuestra parte para lograrse, puesto que es un regalo, un don. Dios nos ha regalado la salvación, haciendose él mismo de carne y hueso en la persona de Jesucristo y pagando en sí mismo por nuestro pecado, muriendo en una cruz y luego resucitando en gloria como confirmación de su victoria y de nuestra redención.

Por lo tanto si confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor de nuestras vidas, y creemos de corazón en su muerte como pago por nuestros pecados y en su resurrección en gloria de entre los muertos, sabiendo lo que este sacrificio significó y alcanzó por nosotros, sómos salvos.

Que el Señor Jesucristo les bendiga y mantenga firmes hasta el fín.

Su hermano y amigo en Cristo,

Juan C. Sancho

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