Es el tiempo de regresar

Escrito por el Martes, 11 Diciembre, 2012 | 0 comments


Siempre que leo en la biblia sobre la salida del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto me he preguntado que hubiera pasado si cuando Dios ordenó a Moisés sacar a su pueblo si éste les hubiera detallado de antemano una por una las guerras, traiciones, enfermedades, persecución, hambre, sed y demás cosas que pasarían los próximos 40 años en el desierto a raíz de su desobediencia antes de llegar a la tierra que Él les prometió.

Según el relato bíblico Dios sacó a su pueblo de la esclavitud en Egipto con la promesa de llevarlos a una tierra de bendición que Él le había prometido a sus antepasados y pienso que quizás muchos en aquella época creyeron por naturaleza o ingenuidad humana que aquel proceso sería tanto fácil como rápido.

La biblia finaliza este hecho histórico diciéndonos que Dios cumplió su promesa, los liberó, los consagró como su pueblo, los libró de muchas amenazas en el camino, les alimento y les vistió por 40 años hasta que finalmente se establecieron en la tierra que Él les prometió, pero también nos dice que no fue nada sencillo ya que el pueblo venía corrompido, con costumbres muy arraigadas a Egipto, estaban acostumbrados a la esclavitud y a cultos a otros dioses, tenían conductas sociales muy antagónicas a lo que un Dios Santo representaba y por esta razón su proceso de adaptación hacia Dios fue duro y doloroso e hizo que su llegada a la tierra prometida fuera más larga de lo necesario.

El punto que quiero discutir sobre esta historia y principal tema de este articulo es que a pesar de tener todas las probabilidades humanamente hablando en contra, siendo el proceso lento, extenso y extenuante la promesa prevaleció, Dios cumplió y el pueblo entre altibajos llegó y recibió la bendición.

La información necesaria

Pienso que al igual que al pueblo de Israel si a cada uno de nosotros antes de llegar a ser seguidores de Cristo se nos profetizara cada una de las dificultades que enfrentaremos, los señalamientos, los momentos de duda, los momentos de enfermedad, la falta de fe, el enfriamiento espiritual, las persecuciones, las calumnias y más, no habríamos muchos.

A través de la biblia he leído como Dios mandó a muchas personas a lograr cosas imposibles si las vemos con el lente de la razón humana, incluso muchos de ellos simplemente por fe se levantaron y se pusieron a trabajar en la misión que Dios les encomendó sin saber de que se trataba muchas veces como en el caso de Abraham al que Dios le dijo levántate y deja a tus parientes y ve a donde yo te voy a indicar o quizás sabían parte de plan pero no todo como el caso de Moisés al que se le ordenó sacar al pueblo de Israel pero jamás se imagino el costo ni el tiempo que iba a llevar cumplir esa misión .

No es que Dios omita información con algún propósito equivocado sino que Dios sabe la forma en la que trabaja el cerebro humano, Él conoce de antemano que nosotros hacemos cálculos lógicos para todo, que trabajamos con lo que conocemos, medimos tiempo, esfuerzo, dinero y calculamos si la ganancia sobrepasa el esfuerzo de nuestros proyectos y decidimos si lo hacemos o no basados en estos datos.

¿Es esto malo? No necesariamente pues el calculo de riesgos y la lógica son necesarios en muchas situaciones de la vida pero en lo que respecta a Dios el problema de este modo de pensamiento es su limitante ya que no da espacio al milagro ni a los planes de Dios pues todo es calculado humanamente con propósitos pequeños y faltos de visión y a diferencia de nosotros Dios siempre piensa en grande y pienso que si se pone a detallarnos el costo y el esfuerzo necesario para lograr lo que Él quiere hacer es muy probable que el plan quede corto, nos asustemos y huyamos de la idea antes de intentarlo.

En la biblia vemos que en la mayoría de relatos Dios les manifestaba lo único que ellos necesitaban saber, lo cual en resumen siempre era: Vamos a hacer esto y yo te voy a ayudar a lograrlo, no te preocupes, esfuérzate y la victoria esta garantizada por mi. Ante esta garantía de Dios no había mucho que preguntar, y no es que a Dios se le olvidaron los detalles de todo lo que iba a suceder, sino que para Dios, el tiempo que tome, el peligro que represente, o el obstáculo que aparezca para Él no es problema y no tiene sentido llenarnos la mente de temor y angustia por cosas que al final se van a superar ya que él nos irá sosteniendo paso a paso conforme vayan saliendo las cosas con la mirada siempre fija en la victoria garantizada de su parte al final de la misión.

Humanos

Creo que un concepto a veces olvidado entre los cristianos es el que aún somos humanos, sabemos que en Cristo somos nuevas criaturas, redimidos por su sangre y herederos de sus promesas, pero mientras estemos en este mundo seguimos siendo humanos dados a errores y a conflictos.

¿Por qué digo esto?

Hay una cultura de falta de misericordia en el pueblo de Dios actual, donde los que estamos en Cristo a veces se nos olvida de donde nos sacó Dios y el tiempo que nos tomó llegar a donde hemos llegado. Cuando tratamos a un recién iniciado en los caminos de Dios que aún esta luchando con su vieja forma de ser venimos a él y le inundamos quizás por ignorancia disfrazada de buena intención con legalismos fuera de tiempo y creamos un ambiente de critica y desanimo, lo que a nosotros nos tomó años aprender queremos que a ellos les tome meses o días, basados en el criterio de que como nosotros ya sabemos y entendemos muchas cosas venimos y le imponemos cargas espirituales al nuevo y débil en la fe, que provocan que este se confunda, sienta la carga mas pesada de la cuenta y claudique en su propósito de cambiar su vida, provocando resentimientos, desánimos, frustraciones y apatía hacia la obra de Dios.

En la biblia vemos personajes como los discípulos a los que Jesús vino y llamó a evangelizar con él y de inmediato ellos dejaron lo que hacían y le seguían, también vemos personajes como los hermanos de Jesús que al principio no creían en su mensaje o al Profeta Jonás que quiso hacer caso omiso al mandato de Dios e incluso huyó en rebeldía para no cumplirlo pero al final se arrepintió y cumplió su objetivo, también vemos al Profeta Samuel que fue criado por sacerdotes y fui consagrado a Dios desde su niñez a como vemos a Moisés o a Abraham que fueron llamados por Dios ya cuando eran viejos. En fin ¿Qué quiero decir con esto? Que Dios trata con personas de diferentes épocas, edades y estratos sociales de diferente manera, en su momento, a la velocidad que él decide y les enseña su propósito.

Israel y Nosotros

La vida de todo cristiano es como la del pueblo de Israel, somos rescatados de una manera de vivir que nos esclavizaba y a la que nos acostumbramos por mucho tiempo, cuando salimos de esa esclavitud no sabemos vivir como libres, y constantemente actuamos aún como esclavos siendo libres en Cristo y todo lo bueno nos parece novedad y las cosas de Dios nos son difíciles de digerir y nos parecen locura al principio y al igual que al pueblo de Israel los altos y bajos, las desobediencias y rebeldías provocarán que todo este proceso hacia Dios sea a veces lento y duro, pero la buena noticia es que al igual que sucedió con el pueblo de Israel, Dios es paciente y grande en misericordia, la promesa de Dios está ahí disponible aún para nosotros si la queremos, Yo se que Dios cumplirá y a pesar de nuestros altibajos llegaremos y recibiremos la promesa de una eternidad con Él.

Es tiempo de volver

Este mensaje es para ti que estás aún en medio del desierto, que aún luchas con la esclavitud del pasado, a ti te digo que es tiempo de volver, Dios no falla y la promesa de llevarte hasta el final de tu propósito aún esta en pie. Quizás piensas que le has fallado a Dios, que te has apartado, que has cometido muchos pecados desde entonces, o que hace mucho que no buscas de Dios y muchas otras cosas más que te atormentan y te impiden cambiar. La verdad es que eso no es novedad para Dios pues él ya sabe todo eso, la pregunta es ¿Qué vas a hacer? Pues Dios quiere y puede ayudarte a recuperar tu camino, el nunca falla y su misericordia nunca se acaba. Debes entender que aunque el proceso de salir de tu pasado de esclavitud es lento y duro el resultado y la victoria están garantizados y lo único que necesitas hacer es volver, poner tus cargas en las manos de Dios y confiar en que en medio de tu humanidad de altos y bajos y dificultades Él te ayudará a llegar ahí si le permites llevarte.

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros (Romanos 8:33-34)

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Romanos 8:1)

Dejemos de condenarnos a nosotros mismos de una vez por todas, dejemos de martirizarnos y de vivir en culpa, cuando Dios está trabajando en nuestro ser, Dios entiende nuestra humanidad y aunque esto no quiere decir que tolera o consiente nuestras faltas si es grande en misericordia para perdonar todo lo que hayamos hecho y está más que dispuesto a restaurar nuestro camino y cumplir lo que su palabra afirma de que Dios quien comenzó la buena obra en nosotros la perfeccionará hasta el día en que él venga por nosotros.

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionaráhasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6)

Que el Señor les mantenga firmes hasta el fín.

Su hermano y amigo en Cristo,

Juan C. Sancho

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