3 ingredientes esenciales: Creer, Confiar y estar Seguros

Escrito por el Martes, 12 Junio, 2012 | 0 comments


Tres palabras claves: Creer, Confiar y estar Seguro. Si bien es cierto aunque suenan muy similares, cada una de ellas cumple un papel diferente en la vida del creyente y en lo que respecta a la fe no puede existir una sin la otra.

¿Puede usted creer en algo o alguien en quien que no confía?

Supongo que no y tampoco creo que pueda creer en algo o alguien que no le brinde seguridad o le garantice un resultado como en la relación de un Banco y un potencial cliente, si el cliente no cree en la institución bancaria, ni confía en su solidez financiera, ni tiene la seguridad de que su dinero estará en buenas manos, la relación Banco-Cliente nunca se va a dar.

Si usando el sentido común podemos comprender la idea del ejemplo anterior sin duda podremos entender la relación tan estrecha que tienen estos 3 ingredientes en la vida de un creyente.

Marcos 11:24 dice: “Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán…”

Esta declaración hecha por El Señor Jesucristo comúnmente leída en las iglesias y que usualmente pasa desapercibida por muchos creyentes es en realidad una de las más poderosas de su mensaje en la tierra, aquí él nos esta diciendo que DE ANTEMANO CREAMOS que ya tenemos lo que pedimos en oración y lo demos por hecho.

Ahora bien, sinceramente hablando ¿A cuantas personas conoce usted que esta declaración del Señor Jesús le haya funcionado personalmente? Es muy probable que conozca muy pocas al igual que yo.

¿Por qué a tan pocas le ha funcionado?

Para sacar provecho a esta declaración en la que debemos creer anticipadamente que lo que pedimos ya está hecho y que lo único que falta es que Dios lo manifieste en su momento ocupa de algo que todos hablan (creyentes y no creyentes) pero que muy pocos conocen: fe.

¡Pero yo tengo fe y aun así no veo resultados! ¿Que pasa entonces?

Quisiera que examinemos esa fe de la que regularmente presumimos de tener y podamos encontrar respuestas con la ayuda del Señor en nuestro corazón antes de finalizar esta enseñanza.

Para que usted y yo podamos creer con anticipación que lo que le estamos pidiendo a Dios en oración ya está hecho y que lo recibiremos es necesario:

  1. CREER que el que lo hará (DIOS) es REAL y va a cumplirlo.
    (Hebreos 11:06 – En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.)
  2. CONFIAR en que Él tiene EL PODER para hacerlo
    (Jeremías 32:17 »¡Ah, Señor mi Dios! Tú, con tu gran fuerza y tu brazo poderoso, has hecho los cielos y la tierra. Para ti no hay nada imposible.)
  3. Tener la SEGURIDAD de que sin importar el TIEMPO o EL COSTO la respuesta llegará.(Isaías 33:6 – El será la seguridad de tus tiempos, abundancia de salvación, sabiduría y conocimiento; el temor del SEÑOR es tu tesoro.)

Déjeme ponerle un ejemplo sencillo: Una silla

Cuando usted se dispone a sentarse en una silla antes de sentarse en ella usted:

  1. CREE que la silla va a cumplir su función de sostenerlo, porque eso es lo que hace una silla
  2. CONFÍA en que la silla va a tener la capacidad de soportar su peso sin importar su altura o contextura
  3. Usted tiene la SEGURIDAD de que sin importar las horas que pasen esa silla seguirá ahí sosteniendo su cuerpo en reposo y usted no se caerá.

¿Es más fiable una silla que Dios?

La mayoría de nosotros cuando se trata de cosas del materiales y leyes físicas no tenemos dificultad en poner nuestra confianza ciega en ellas, pero cuando se trata de Dios todo parece cambiar radicalmente.

Todos conocemos personas en las iglesias y fuera de ellas a las que si usted les pregunta si ellos creen en Dios, le dan un rotundo SÍ, y si pueden le agregan un ¡AMÉN! y si luego les pregunta que si creen que Dios sanaba enfermos en el pasado como lo dice la biblia, también le dirán que SÍ, y si va un poco más allá y les pregunta que si creen en las promesas hechas en la biblia que Dios seguirá sanando a su pueblo en el futuro, otra vez la respuesta será un SÍ, pero no sé si se ha fijado en lo que pasa cuando usted se atreve a confrontarlos con el presente y les dice ¿Usted cree que DIOS LE PUEDE SANAR A USTED EN ESTE MISMO INSTANTE?… La respuesta comúnmente será positiva pero con añadidos como “Si pero…”, vendrá acompañada de duda, de ojos al suelo, de excusas y más.

¿Por qué existe esta duda?

Pienso que la mayoría de creyentes en la actualidad tenemos una base de conocimiento de Dios muy didáctica, muy intelectual, nos sabemos la biblia al revés y al derecho, vamos a muchas reuniones, recibimos clases, compramos libros, no nos perdemos un servicio en la iglesia, pero en realidad al final del día no sabemos nada de Dios a nivel personal solo sabemos o hablamos lo que todos saben, predican o dicen o en el peor de los casos tenemos una formación muy tradicionalista en la que nos basamos en mitos, leyendas o creencias de nuestros abuelos y creemos que siguiendo con ellas agradamos a Dios pero en muy raras ocasiones nuestro conocimiento de Dios esta basado en la experiencia personal.

Cuantas veces vemos en las iglesias, niños y muchachos que van a rastras porque sus padres les imponen el que vayan pues ignoran el beneficio de conocer de Dios y muchas veces los padres no pueden explicar este beneficio porque rara vez ellos mismos lo entienden pues asisten a las iglesias por costumbre, tradición, porque necesitan algo, algo malo les sucedió o bajo amenaza familiar pero muy pocos lo hacen por ir a recibir un mensaje de impacto para sus vidas de parte de Dios o dar gracias.

Muchos dicen creer que Dios sana, pero no es porque lo crean sino porque han escuchado al predicador o alguien más decir que Dios sana, muy rara vez se escucha a alguien decir algo de Dios a nivel personal, he visto como el mensaje de Dios se ha vuelto una “moda”, todos repiten las mismas frases y se comportan de la misma forma y se creen muy espirituales, pero rara vez alguno de ellos tiene un conocimiento de Dios a nivel personal, pues no buscan una experiencia personal, sino solo una religión donde encajar.

Entonces preguntémonos a nosotros mismos de donde viene todo lo que creemos acerca de Dios, ¿De la tradición? ¿De los libros? ¿De algún conocido? o de nuestra experiencia personal con Dios… Cuando usted pide a Dios en oración ¿Cree a quién le esta pidiendo? ¿Confía que lo que pide Él puede lograrlo? ¿Esta seguro que lo que pide va a pasar?

Una forma fácil de dictaminar donde esta nuestra falla es analizándonos a través de los 3 ingredientes esenciales de los que venimos hablando pues quizás decimos creer que Dios existe pero no confiamos en que tenga el poder para lograr lo pedido o quizás decimos creer y confiar pero no estamos seguros del tiempo o la forma en que Dios lo hará.

¿Cómo llegamos a conocer a Dios personalmente?

En el pasado Dios le habló a muchas personas según nos cuenta la biblia de diferentes formas tanto directas o indirectas según Él lo creía conveniente, a algunos en sueños como a José el esposo de María, a otros en forma de ángel como a Abraham, a otros en forma de zarza de fuego como a Moisés, a otros a través de profetas como al rey David o a través de enseñanzas como lo hacía Jesús y luego sus discípulos, muchos en la actualidad al leer esto en la biblia creen que estos son los únicos canales de comunicación que tiene Dios con el hombre por lo que muchos creen que para tener una experiencia con Dios o escucharle hablar en nuestras vidas tiene que ser a través de situaciones extraordinarias y están equivocados.

A nivel personal puedo decirle que he aprendido más de Dios en mi casa, en mi trabajo y en la calle que lo que he aprendido en una iglesia, y con esto no estoy diciendo que no se deba asistir a una iglesia por el contrario creo que es necesario hacerlo, sino que a lo que me refiero es que es fácil ser cristiano en la iglesia, es fácil ser paciente, prudente, generoso y demás cuando estás rodeado de gente que actua como tú, pero el verdadero cristianismo se pone a prueba en el hogar, en la calle, en el trabajo y a todo lugar donde vamos, es en estos lugares donde Dios nos da las mayores lecciones de nuestras vidas, es ahí donde aprendemos con hechos y no con palabras.

Es a través de la experiencia personal y no de los libros o la enseñanza didáctica que viene el verdadero conocimiento de Dios en nuestras vidas y con esto vuelvo a enfatizar que no quito merito a estos pues son esenciales para pulir nuestros conocimientos y prepararnos más a profundidad en las verdades de la palabra de Dios pero soy fiel creyente de que solo el encuentro personal de la persona con Dios en esas situaciones de la vida en las que una situación ordinaria se ve intervenida por su presencia extraordinaria que el texto que habíamos estudiado y que creíamos entender cobra vida y la venda de los ojos es quitada y podemos decir como dijo Job:

Job 42:5 “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.”

¿Queremos respuestas? Pidamos con conocimiento

Personalmente creo que es sumamente difícil ser una persona de fe cuando se desconoce la palabra de Dios, ya que sin el conocimiento del plano en el que opera Dios y la línea de trabajo que Él tiene es fácil llevarse desilusiones y nunca ver resultados pues lo que llamamos fe no va a ser más que una alta expectativa de una información equivocada.

Permítanme explicarme, La biblia nos dice que pedir por la sanidad de una persona es correcto.

Santiago 5:14 dice: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él…”

Basado en este texto si usted pide con fe de la manera en que lo hemos venido hablando (CREYENDO, CONFIANDO, SEGUROS) usted de antemano puede esperar que Dios hará la obra en esa persona sin lugar a duda, ¿Porqué? Porque esa petición esta respaldada por la palabra de Dios y está en el marco de su voluntad y en su línea de trabajo.

Cuando hablo de marco de voluntad y línea de trabajo de Dios, no estoy limitando el poder de Dios en lo absoluto ni estoy diciendo que haya algo que Dios no pueda hacer, sino que me refiero a que una oración de fe no puede ir dirigida para lo que no fue hecha por ejemplo el lucro personal pidiendo ser rico para deleites propios, o pidiendo el mal o la enfermedad de alguien o pidiendo protección para cometer un hecho delictivo ya que nada de estas cosas están contempladas en la palabra de Dios por lo tanto están fuera de marco de voluntad y línea de trabajo de Dios.

¿Qué cree usted que pasará si usted en oración CREE, CONFÍA y esta SEGURO(A) de algo que no está en el plano de trabajo ni en la voluntad de Dios? Solo hay una respuesta: Frustración.

En pocas palabras usted y yo debemos de saber lo que dice la palabra de Dios y en el plano en el que Dios opera para poder CREER, CONFIAR y estar SEGUROS que lo que pedimos se hará.

Nadie pide comida china en un restaurante italiano ¿O sí? Entonces si usted entiende esto fácilmente entenderá que Dios ya tiene un menú de miles de promesas y bendiciones en las que usted puede basar sus oraciones sabiendo de antemano que Él será fiel en cumplirlas y lo que no esté en su palabra, por más bien intencionado que esto sea no llegará a pasar.

Un simple ejemplo de una petición bien intencionada pero que no está basada en la palabra de Dios podría ser la famosa oración por ganarse el premio mayor de la lotería con el fin de ayudar a los pobres y a su familia. Aquí tenemos una intención que en apariencia es buena, sin embargo en la línea de trabajo de Dios Él bendice de otra manera, con trabajo, salud, inteligencia y honradez que al final traerán bienestar financiero a su hogar y a los suyos y le dará de sobra para que pueda ayudar a los demás. ¿Estamos entendiendo?

Miles de personas constantemente se resienten con Dios y se desaniman del evangelio por tener una información equivocada del propósito y voluntad de Dios, muchos dejan sus iglesias o siguen a falsos lideres por pura ignorancia de lo que dice la biblia y se van sin conocer las miles de promesas de bienestar, prosperidad, salud, paz, felicidad y salvación que existe en ella.

Conclusión

Examinemos nuestro corazón y las bases de lo que creemos acerca de Dios y veamos si lo que tenemos es una mera costumbre o tradición o si en realidad buscamos a Dios de verdad.

Busquemos una experiencia personal con él hablándole a diario y Él se manifestará en nuestras vidas de formas tanto ordinarias como extraordinarias que disiparan cualquier vestigio de duda de su existencia de nuestras mentes.

CREAMOS, CONFIEMOS y estemos SEGUROS de antemano en las grandes promesas que Dios tiene para nosotros, pero primero informémonos de cuales son adentrándonos en la palabra de Dios.

Muchos nos preguntamos cual es la mejor manera de hablar con Dios en oración y mi consejo personal el cual me ha ayudado mucho es que la mejor manera de aprender a orar es leyendo la biblia pues cuando sabemos de las cosas que Dios habla y quiere es más fácil hablar con Él.

Que el Señor Jesús les mantenga firmes hasta el fin.

Su hermano y amigo en Cristo,

Juan C. Sancho

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