¿De quién eres hijo(a)?

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¿Se ha fijado usted en lo curioso y maravilloso del crecimiento de un niño?

Es realmente digno de apreciar el desarrollo de un niño y sobre todo su relación con sus padres ya que cuando es pequeño, el niño imita a sus padres en todo lo que estos hacen.

Él o ella dice exactamente las mismas cosas que sus padres y hacen lo mismo (Bueno y malo).

En otras palabras, él o ella se convierten en una versión pequeña de sus padres, sepan bien que para todo educador o maestro es fácil identificar un problema en el hogar con solo ver el comportamiento de un niño en su aula, pues este niño va hablar de cosas que él a su edad no debería saber, y va a interpretar situaciones y emociones de la manera en que él ve que las interpretan en su hogar.

Relación Padre-Hijo

Tomemos de referencia un hogar cristiano, donde aunque se inculcan valores cristianos y la palabra de Dios el niño al crecer empieza a crear un carácter propio y empieza a manifestar su independencia en gustos y pensamientos. Esto no es necesariamente malo de hecho que es normal y todos pasan por esta etapa, sin embargo el verdadero problema y los conflictos surgen cuando este empieza a distanciarse de los valores de sus padres y los suplanta por lo que absorbe del exterior.

Los padres deben saber actuar con autoridad y con conocimiento cuando malas influencias se manifiestan en los hijos y esto no significa grito, castigo y maltrato, con los hijos especialmente los adolescentes hay que saber hablar y actuar pues a la fuerza ellos regularmente ofrecen mucha resistencia y no cooperan, convirtiendo el hogar en un campo de batalla.

Es de esperar que las influencias de afuera tal como la televisión, la música popular y la presión de amigos van a alterar la manera de pensar del muchacho(a) y lamentablemente esto no se puede evitar, lo que si podemos hacer es que el fundamento o base de valores inculcados en el muchacho por nosotros sean tan fuertes que cuando se vea expuesto a estas influencias él o ella sepan escoger lo correcto, ya que no siempre vamos a estar ahí para decidir por ellos.

Esto pasa en muchos hogares hoy en día tengamos cuidado con nuestros hijos, pues si ya es difícil educar a un niño en estos días y sobrellevar esta etapa de rebeldía en ellos siendo cristianos, ¿Cómo le hará una familia que no tiene a Cristo y no forma con valores a un muchacho? ¿Qué resultado puede esperar?

Relación Dios-Hijos

Lo mismo sucede con nuestra relación Padre-Hijo con Dios.

Al venir a Cristo el crecimiento espiritual del nuevo creyente no es diferente al de un niño pues este empieza a aprender de su padre celestial, habla de las maravillas de él, y se va pareciendo a él espiritualmente y se puede ver reflejado en bondad, justicia, honestidad, caridad, misericordia, fe, etc. de hecho todo el que le ve y le oye hablar puede percibir que es diferente y automáticamente diferenciarlo y decir: El o Ella es de Cristo. ¿Por qué? Porque son imitadores de sus enseñanzas, al igual que un niño imita a su padre.

Sin embargo el cristiano al igual que los muchachos que al crecer las influencias externas pueden alterar sus pensamientos y convicciones también puede verse afectado por las mismas circunstancias perdiendo así su semejanza con su padre celestial.

Esto lamentablemente pasa a menudo, pues muchos llevan el titulo de cristianos, pero sus mentes y acciones no están en acuerdo con la Palabra de Dios su padre y nada de lo que ellos dicen o hacen tiene la semejanza de su Padre celestial, por lo que nadie sabe de quién son hijos.

¿De quién eres hijo(a)?

Como un creyente nacido de nuevo, usted debe ser un reflejo y a actuar a semejanza de Dios. Por más imposible que esto suene la biblia dice que si es posible imitar a Dios.

Jesús dijo:

Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón (Mateo 11:29)

También en otra ocasión dijo:

Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos Mat (5:44-45)

Y en otra ocasión también dijo

Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso. (Lucas 6:36)

Ahora bien todos sabemos que Dios es todo poderoso, omnipotente y omnisciente y cuando hablo de ser imitadores de nuestro padre en los cielos obviamente no hablo de estos atributos propios de su deidad sino mas bien de su carácter y lo que Él a través de su palabra nos ha enseñado que podemos imitar de Él, su forma de pensar (sabiduría), hablar (Autoridad) y actuar (Compasión) como Dios.

Cuando usted piensa, actúa y habla como Dios, usted es un reflejo de su padre que esta los cielos y todos sabrán que usted es su hijo. Ser un reflejo de Dios es alinear su pensamiento con Dios y lo que Él ha dicho en su Palabra.

Un reflejo de su padre

Para empezar a ser un reflejo de Dios, usted primeramente debe conocer Su Palabra. Al contrario de lo usted haya aprendido en el pasado, la Biblia no es un libro de restricciones diseñado para impedir su búsqueda de felicidad. En vez de eso, es un manual de transformación. Usted no lee las escrituras para aprender lo que no se debe hacer; sino que usted lee la Biblia para transformar su manera de pensar y alinearla con el pensamiento de Dios y así alcanzar la felicidad por medio de él, una felicidad perdurable y segura y no una felicidad temporal y falsa como la que el mundo ofrece.

Auto-examinémonos

Examinemos nuestros pensamientos ellos son el reflejo de quien en verdad somos.

  • ¿Qué es lo que sabes y tienes claro en su mente?
  • ¿Sabes y tienes claro lo que dice el mundo, o sabes y tienes claro lo que dice la Palabra de Dios?
  • ¿Referente a su finanzas, sabe usted lo que el mundo dice sobre cómo obtener dinero, o sabes lo que dice Dios sobre cómo obtener dinero?
  • ¿Cuando se refiere a su salud, está usted convencido(a) del resultado medico que dice que no hay remedio, o tiene usted la confianza de que por medio de Jesús usted ha sido curado(a)?
  • ¿Quién es usted?
  • ¿De quién es hijo(a)?
  • ¿Puede distinguirle la gente a usted del montón y decir él o ella es de Cristo?
  • Conclusión

    La vida en Cristo no es fácil pero si muy linda, segura, llena de promesas que Dios cumple, llena de satisfacciones, alegrías, milagros y bendiciones, sepa pues que toda nuestra lucha por acercarnos a Dios no es en vano, Dios nos recompensará en su momento.

    Amigo(a) pido en mi corazón que el Señor Jesucristo te guarde hoy, mañana y siempre. Que su Espíritu Santo siempre este contigo y te llene de paz, que su palabra quede tallada en tu corazón como si fuera tallada en piedra y nunca se borre, que tu fe crezca a diario y que crezca un genuino interés dentro de tu ser por buscar más de Dios y de su palabra. Que el Señor te conceda las respuestas que tanto buscas y que tu vida prospere tanto como tu espíritu.

    Su amigo y hermano en Cristo,

    Juan C. Sancho

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